Un relato de parte: Los millennials y los soportes tecnológicos de reproducción musical

Autor: Eduardo Huaytán

Los millennials —aquellos que nacimos entre 1980 y 1990 y que vivimos plenamente el cambio de siglo y la veloz transformación de las plataformas y dispositivos tecnológicos— hemos experimentado distintas formas de conocer, archivar y escuchar música. Hemos pasado de la tecnología analógica a la tecnología digital, y en esta última del CD al archivo MP3 y finalmente hemos arribado a la reproducción on-line.

George Yúdice en su libro Nuevas tecnologías, música y experiencia (2007) nos dice que la música y los ruidos en general condicionan nuestra cotidianidad. Si la audición es una de las percepciones dominantes en el hombre, la música y los ruidos que nos circundan son una especie de prótesis que llevamos siempre. No solo son sensaciones de fondo, música de cámara, sino que construyen nuestras percepciones, memorias y emociones.

Recuerdo que comencé a escuchar música por cuenta propia cuando tenía 12 años. El primer formato que use para mis propias experiencias musicales fueron los cassettes, esas cinta magnetofónica transportables que vinieron a desplazar a los discos de vinilo. Para muchos que apenas rozan y pasan los veinte les debe de resultar tan exótico y risible hablar de casettes, pero para muchos que navegamos en los treintas pudieron llegar a ser objetos coleccionables. Era 1995 y a pesar que hacía más de una década se había inventado el CD, en el Perú aún se consumía música en formato de cassette. Estos eran mayoritariamente piratas. De esos años recuerdo un cassette que contenía un mix de canciones en inglés de los 60s, 70s y 80s: “Angie” de The Rolling Stone, “Hotel California” de The Eagles , “The sound of silence” de Simon and Garfunkel. Hoy estas canciones me resultan nostálgicas, aunque raramente las escucho por voluntad propia.

El tránsito al CD recién lo haría en 1999. Año significativo, pues en el colectivo se vivía un cierto temor apocalíptico de lo que podría ser el 2000. El nuevo milenio en términos musicales “solo” significaría la entrada del archivo digital y la larga agonía del CD, que incluso hoy podemos atestiguar. En algún punto, mi experiencia con el CD marcó mis gustos musicales y delinearon los géneros, grupos y solistas que me siguen gustando hasta hoy: Soda Stereo, The Strokes o Radiohead.

Sin embargo, en esa época seguía escuchando canciones en cassettes e incluso grabando algunas canciones de la radio. Sí, los millennials grabábamos canciones de la radio. Recuerdo especialmente algunos años, entre el 2001y el 2005, en que grababa a grupos españoles que sonaban en la radio Doble Nueve y que era muy difícil comprar en original y pirata en el Perú. Algunos de estos grupos nunca llegaron a sonar masivamente por aquí: La cabra mecánica, Revolver, Piratas, El canto del loco, Amaral, Parálisis Permanente, Girasoules, entre otros.

Entonces, a diferencia de ahora, no era tan sencillo, como dar un click, para escuchar la canción de moda. Podías escuchar una canción en la radio y si tenías suerte el Dj te diría quién la cantaba y cómo se llamaba. Las canciones nuevas se solían cubrir de un halo de misterio y quizá por eso se disfrutaban un poco más. De otro lado, tampoco era sencillo ir al catálogo del pasado y tener acceso a la tradición musical del siglo XX. Al menos eso significada invertir tiempo y dinero para comprar CDs, ya sean piratas u originales.

Sin embargo, primero con el intercambio P2P en internet y luego con la aparición de Youtube la situación cambió radicalmente. Hoy puede tomar más tiempo pensar en la canción a escuchar que la búsqueda y obtención de la misma. Un artículo publicado en 2013 en revista Time describe a los millennials como una generación narcisista. Para estos todo deseo puede ser rápidamente saciado y la ley del mínimo esfuerzo se reduce a su mínima expresión. Este fenómeno ha sido alimentado en gran parte por la tecnología. Hoy no solo está Youtube, sino se suman Spotify o los servicios de paga, para ya no comprar discos-concepto sino singles, como iTunes o Amazon. Todo desde la pantalla. A un dedo de distancia.

Yo ya casi no escucho CDs y tampoco descargo música. Por estos días me alimento de las canciones-videos de Youtube y veo con recelo a Spotify. De un lado, ¿esto significa que escucho más música que antes? Sí. De otro lado, ¿lo que escucho es más diverso? No necesariamente y quizá esa sea una de las limitaciones a la que nos enfrentamos los millennials: muchísima oferta y poca curiosidad por música realmente nueva y diferente que se lanzan desde todas partes del mundo a diario.

Referencias:

Yúdice, G. (2007). Nuevas tecnología, música y experiencia. Barcelona, Gedisa.

Stein, J. (2013). “Millennials: The Me Me Me Generation”. Revista Times. Recuperado el 19 de octubre de 2016, de: http://time.com/247/millennials-the-me-me-me-generation/

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